Cuando una operación termina y se paga, en realidad recibes dos componentes: el capital que originalmente invertiste, y los intereses generados durante el plazo. Solo el segundo es renta gravada.
Por qué el capital no paga impuesto
El capital invertido es patrimonio preexistente — dinero que ya era tuyo y sobre el que probablemente ya tributaste cuando lo ganaste originalmente. Cobrarlo de vuelta no es generar renta nueva: es recuperar lo prestado.
Cómo lo distinguimos en tu certificado
- Cada pago se desglosa en «capital amortizado» e «intereses pagados».
- Solo la columna de intereses entra al cálculo de retención.
- Si la operación tuvo amortizaciones parciales, cada una se trata igual.
Esto también significa que las pérdidas de capital — si las hubiera, como en un caso extremo de incumplimiento — no son automáticamente deducibles de impuesto para personas naturales. Para personas jurídicas el tratamiento es distinto.